Líneas azules sobre fondo arena. Trazadas a mano, una a una, así que ninguna es perfecta y ahí está la gracia. Unas más finas, otras más gruesas, todas con ese pulso humano que una máquina no sabe imitar.
La forma es un cilindro limpio que deja que las rayas hagan el trabajo. Esmaltado brillante que da profundidad al dibujo y suaviza el conjunto.
Marinero sin ser obvio. Combina con todo porque el azul y el crema nunca discuten. Solo sobre una mesa, en una estantería, o con unas flores que dejen ver el cuerpo.
— Cerámica esmaltada a mano — Acabado brillante — Rayas azules sobre base arena — Pieza única: el trazo varía en cada unidad